

Desde sus inicios hasta ahora, el cómic ha experimentado grandes cambios que no tienen tanto que ver con el trazo de su dibujo, sino con el fin por el que fueron creados. En el pasado fue utilizado como un medio de manipulación política, religiosa y moral. El cómic perdía así su condición de ser un medio a través del cual la gente se divertía con sus viñetas y diálogos disparatados e intentaba olvidar sus problemas, a pasar a ser una plataforma a través de la cual algunos regímenes autoritarios y dictatoriales daban a conocer sus ideas y qué era lo que se esperaba de los ciudadanos con respecto a ideas tan delicadas como han sido siempre la religión, el sexo o tus tendencias políticas.
Desde que empecé a leer cómics e incluso viñetas en periódicos, me di cuenta del tremendo poder que tiene el que utilizando este sistema, crea una tira no sólo para entretener, sino también con el objetivo de dejar claro cuáles son sus ideas acerca de tal o cual tema, e incluso ironizar sobre la actualidad política o cultural del momento.
Sirva de ejemplo las tiras cómicas que aparecen a diario en casi todos los periódicos de gran tirada. Su contenido casi siempre ácido e irónico, esconde una crítica hacia un personaje o tema de actualidad. Es cierto que no es más que la opinión particular del dibujante, pero también es cierto que termina creando adicción entre quiénes los leen hasta el punto de que en algunos casos el dibujante se convierte en el héroe de sus propios dibujos y su influencia sale del papel para formar parte, él también, del selecto grupo de “los poderosos”.
Al final el cómic será un buen sistema para poder opinar de todo y de todos sin mojarnos mucho nosotros mismos, porque para eso ya estarán nuestros personajes………
Desde que empecé a leer cómics e incluso viñetas en periódicos, me di cuenta del tremendo poder que tiene el que utilizando este sistema, crea una tira no sólo para entretener, sino también con el objetivo de dejar claro cuáles son sus ideas acerca de tal o cual tema, e incluso ironizar sobre la actualidad política o cultural del momento.
Sirva de ejemplo las tiras cómicas que aparecen a diario en casi todos los periódicos de gran tirada. Su contenido casi siempre ácido e irónico, esconde una crítica hacia un personaje o tema de actualidad. Es cierto que no es más que la opinión particular del dibujante, pero también es cierto que termina creando adicción entre quiénes los leen hasta el punto de que en algunos casos el dibujante se convierte en el héroe de sus propios dibujos y su influencia sale del papel para formar parte, él también, del selecto grupo de “los poderosos”.
Al final el cómic será un buen sistema para poder opinar de todo y de todos sin mojarnos mucho nosotros mismos, porque para eso ya estarán nuestros personajes………





